Durante años, muchas comunidades de propietarios funcionaron con presupuestos estables, casi inerciales. Se revisaban ligeramente las partidas, se ajustaban algunos contratos y, salvo imprevistos, las cuotas apenas variaban. Ese escenario ya no existe.

La inflación, el encarecimiento de los servicios y el aumento de determinados impuestos han cambiado por completo la gestión económica de las comunidades. Hoy, mantener las mismas cuotas suele significar perder capacidad de respuesta… y generar problemas a medio plazo.

Este artículo analiza qué está pasando realmente con los costes comunitarios y cómo elaborar presupuestos más realistas sin convertir cada junta en un campo de batalla.

El contexto económico que afecta a las comunidades

Aunque la inflación general pueda parecer un concepto macroeconómico, su impacto en una comunidad es muy concreto y tangible. En los últimos años se han producido subidas relevantes en partidas clave:

  • Energía eléctrica y gas

  • Mantenimiento de ascensores y equipos técnicos

  • Limpieza y conserjería

  • Primas de seguros

  • Materiales y reparaciones

  • Costes laborales derivados de convenios y cotizaciones

 

El problema no es solo que suban los precios, sino que muchas comunidades siguen presupuestando como si no lo hicieran.

Por qué los presupuestos “de siempre” ya no funcionan

Uno de los errores más habituales es aplicar incrementos automáticos mínimos (1 % o 2 %) sobre el presupuesto anterior. En un contexto inflacionario, ese método deja de ser válido. ¿Qué ocurre entonces?

  • El fondo de reserva se usa para gasto corriente

  • Se retrasan mantenimientos necesarios

  • Se acumulan derramas imprevistas

  • Se genera tensión entre vecinos y administrador

 

Un presupuesto poco realista no ahorra dinero: solo retrasa el problema.

Las partidas que más están tensionando las cuotas

No todas las partidas crecen al mismo ritmo. Algunas están siendo especialmente críticas:

Servicios recurrentes

Limpieza, jardinería o conserjería están directamente ligados a costes laborales. Las actualizaciones de convenios y la subida del salario mínimo impactan de forma directa en la cuota.

Energía y suministros

Incluso con cierta estabilización de precios, el coste energético sigue siendo más alto que hace unos años. Comunidades con iluminación antigua o sistemas ineficientes lo notan especialmente.

Seguros

Las primas han subido por varios motivos: incremento de siniestros, encarecimiento de reparaciones y ajustes de riesgo por parte de las aseguradoras. Además, muchas pólizas estaban infravaloradas y están siendo regularizadas. En este apartado entra de lleno Brokalia, ya que nos encargamos de ajustar bien las pólizas y negociar el mejor precio con las aseguradoras.

Mantenimiento y reparaciones

Materiales, desplazamientos y mano de obra son hoy más caros. Presupuestar reparaciones “como antes” suele quedarse corto.

Cómo elaborar un presupuesto comunitario más realista

Un presupuesto responsable no es el más barato, sino el que evita sorpresas. Para ello, conviene cambiar el enfoque.

1. Analizar el gasto real, no el teórico

Revisar los últimos ejercicios y detectar desviaciones recurrentes. Si una partida siempre se queda corta, el problema no es el gasto, es el presupuesto.

2. Diferenciar gasto fijo y gasto variable

No todo se puede prever, pero sí se puede estimar. Separar claramente qué gastos son estructurales y cuáles dependen de factores externos ayuda a tomar mejores decisiones.

3. Actualizar contratos y precios

Trabajar con precios de mercado actuales, no con referencias antiguas. Esto incluye seguros, mantenimientos y servicios técnicos.

4. Reforzar el fondo de reserva

En contextos inflacionarios, el fondo de reserva deja de ser opcional y pasa a ser estratégico. Es la diferencia entre absorber un sobrecoste o aprobar una derrama urgente.

Esquema orientativo de revisión presupuestaria

 

Partida

Riesgo habitual

Enfoque recomendado

Limpieza / conserjería

Subida salarial no prevista

Ajustar a convenio vigente

Energía

Consumo infraestimado

Revisar hábitos y eficiencia

Seguros

Prima insuficiente

Actualizar capitales

Mantenimiento

Reparaciones imprevistas

Dotación preventiva

Fondo de reserva

Uso para gasto corriente

Incremento progresivo

Comunicar las subidas: clave para evitar conflictos

Uno de los mayores retos no es técnico, sino humano. Las subidas de cuota generan rechazo cuando no se explican bien.

Un enfoque profesional pasa por:

  • Explicar por qué sube cada partida

  • Comparar el presupuesto actual con años anteriores

  • Mostrar escenarios: subir ahora o pagar después

  • Aportar datos, no solo cifras

 

Cuando los vecinos entienden el contexto, la resistencia disminuye. La falta de información es el principal generador de conflicto.

Conclusión: la economía también se administra

La inflación no es una excusa, es un dato. Ignorarla en la gestión de una comunidad solo conduce a decisiones precipitadas, derramas inesperadas y pérdida de confianza.

Hoy, más que nunca, el valor del administrador está en anticiparse, explicar y planificar.

Porque un presupuesto realista no es el que menos sube, sino el que permite que la comunidad funcione sin sobresaltos.

Y en tiempos de incertidumbre económica, eso también es tranquilidad.